domingo, 24 de agosto de 2014

HERÁLDICA DE LAS ANTIGUAS PROVINCIAS ESPAÑOLAS DE ÁFRICA (II): PROVINCIA DE RÍO MUNI.

 
 
Escudo Heráldico de la Provincia Española
de Río Muni (1959-1968), en el territorio
continental de Guinea Ecuatorial.
 


martes, 19 de agosto de 2014

SOBRE LA SOBERANÍA DE LA MICRONESIA ESPAÑOLA (PARTE IV).

 
 
En Tiempos de Historia, en el día de hoy, continuamos con la cuarta entrada sobre la soberanía española de algunos enclaves territoriales de los que se tiene poco conocimiento por parte de la población, por falta de difusión por parte del Estado y los medios de comunicación, por el olvido jurídico en el que han caído o por la emisión de información errónea (en una parte o en su totalidad). Probablemente, el territorio que analizaremos a continuación sea uno de los más desconocidos y olvidados.
 Vista desde Satélite de la Micronesia Española
 
España preserva, aún en la actualidad, la soberanía de la denominada Micronesia Española. Es un conjunto de pequeños archipiélagos enclavados dentro de las aguas de Oceanía en el Pacífico, entre Melanesia y Polinesia. Formado por varios grupos de islas: Güedes, Coroa, Pescadores, Ocea y Monteverde (en sus nombres originales).
Estos grupos de islas no fueron incluidos en el Tratado hispano-estadounidense, firmado en París el 10 de diciembre de 1898, ni en el Tratado Germano-Español en el que se cede al Imperio Alemán los archipiélagos de Carolinas, Palaos y Marianas, excepto la isla de Guam, realizado en Madrid el 30 de junio de 1899. Debido a un olvido de su inclusión en dichos tratados su soberanía no fue cedida por lo que, de jure, su soberanía aún en la actualidad la conserva España.
Dichas islas tienen pequeño tamaño y buena parte de las mismas están deshabitadas, actualmente. En cualquier caso, sería importante para España desde un punto de vista histórico, geoestratégico y económico llevar a cabo los oportunos contactos ante la ONU y ante los diversos países de su entorno que, de facto, las administran por costumbre como si fuesen propias, aunque no lo sean, y desarrollar los oportunos pasos para vivificar unos pequeños territorios que aún en la actualidad son de jure españoles, en tanto  que nunca fueron cedidos.
De su existencia se percató el investigador D. Emilio Pastor que en la década de los años 40, del pasado siglo XX, publicó sus hallazgos. De sus descubrimientos se hizo eco el Estado. Es así como el gobierno de España emitió una nota oficial por medio del Gabinete de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores en enero de 1949, sobre la existencia de la Micronesia Española y de la vigente soberanía sobre la misma. Si bien, España al margen de dicha nota de prensa pública no llevó a efecto ningún contacto ni actuación ante los Organismos Internacionales para revivificar su presencia en la zona, dado a que no era una época idónea debido a la situación de crisis y aislamiento que atravesaba el país a nivel internacional. 
Isla de Pescadores (Isla de Kapingamarangi)
 
Isla de Güedes (Isla de Mapia)
 
Isla de Monteverde (Isla de Nukuoro)
 
Isla de Coroa (Isla de Rongerik)
 
Isla de Ocea (Isla de Banaba)
 
Revivificar la unión con esos territorios olvidados y de vigente soberanía española sería algo muy importante para España a nivel geoestratégico, histórico, comercial y económico. España no ha tenido muy buena suerte históricamente en el plano internacional para hacer valer sus derechos territoriales. Mientras que otros países pujantes, aún en la actualidad, conservan bajo su soberanía pequeños territorios diseminados por el Mundo y obtienen grandes beneficios de todo orden de su correcta administración, España fruto de los avatares de la Historia apenas ha podido preservar sus derechos territoriales. Es por ello que acometer una actuación en este sentido sería una ocasión de especial importancia para poder revivificar y poner en valor (que no recuperar pues nunca se perdieron ni cedieron) unos pequeños enclaves territoriales que aún conservamos. Por el momento (entre alusiones dispersas y noticias públicas más o menos ambiguas que demuestran la peculiaridad histórica del caso y su debido enfoque), hasta que un gobierno español se interese activamente por esta cuestión (en un momento de pujanza económica e institucional) la Micronesia Española seguirá existiendo de forma tranquila y pacífica como un vestigio de un pasado que podría ser revitalizado, algún día, si hubiese ese claro  interés.
 

domingo, 17 de agosto de 2014

CELEBRACIÓN DEL BIMILENARIO DE LA MUERTE DEL EMPERADOR CÉSAR AUGUSTO, EN GIJÓN.


 
Desde Tiempos de Historia nos hacemos eco de la información emitida por el Ayuntamiento de Gijón, respecto a la próxima celebración del bimilenario de la muerte del Emperador César Augusto. Confiamos será del interés de nuestros lectores:
 
En 2014 se cumplen dos mil años de la muerte de Augusto. Los Museos Arqueológicos de Gijón/Xixón conmemorarán esta fecha con la organización de una semana llena de actividades.

Animaciones, conferencias, degustaciones, espectáculos teatrales y de recreación histórica, exposiciones, talleres y visitas guiadas se sucederán del 19 al 24 de agosto.
 
Del 19 al 24 de agosto, Gijón conmemora el bimilenario de la muerte de Augusto, emperador que consiguió conquistar el Norte de Hispania. Por este motivo, los Museos Arqueológicos de Gijón/Xixón, en donde se custodian los restos de este legado romano, organizan una semana llena de actividades: animaciones, conferencias, degustaciones, espectáculos teatrales y de recreación histórica, exposiciones, talleres y visitas guiadas.

Recreaciones históricas

Entre todas las actividades, cabe destacar las recreaciones históricas. En Gijón se podrán ver desfiles de gladiadores y legionarios, combates de gladiadores, y se podrán revivir las tácticas bélicas de las guerras astures. Las visitas teatralizadas con el fauno a la Villa Romana de Veranes o con Panchito, el ratón más romano de Gijón, a las Termas Romanas de Campo Valdés son parte también de esta programación. Además, habrá espectáculos de teatro en estos dos equipamientos.

Conferencias y exposiciones

Habrá conferencias sobre “Augusto y las guerras cántabras”, “Augusto, la minería y la transformación del mundo indígena” y “Asturias en el contexto de la romanización atlántica”. La exposición “La vida cotidiana en una villa tardorromana”, organizada en colaboración con la Villa Romana de la Olmeda (Palencia) recogerá diversos objetos presentados de un modo didáctico: las monedas y contorniati, las creencias y la religión, los útiles domésticos, los objetos para la escritura como los stili,el otium o tiempo libre. Para todos los públicos, el expocuento “¡Faro Torres!” motiva un recorrido ameno y divertido por el parque arqueológico de la Campa Torres en busca del faro actual y de su origen romano, además de explorar este yacimiento prerromano.

Gastronomía

En cuanto a las actividades gastronómicas, se podrán degustar dulces romanos en las pastelerías de Gijón, se recreará una taberna romana en la que se venderán productos gastronómicos de época romana y se servirá una gustatio romana, una selección de pequeños platos elaborados a partir de recetas originales de época romana, que formaban parte de los banquetes de estas villas señoriales del siglo V d.C.

Talleres y juegos

Para los más pequeños se han diseñado una serie de talleres y juegos en los que se conocerán recetas de cocina, deportes romanos, descubrirán quién fue el ladrón en las termas romanas o aprenderán a convivir en un campamento de legionarios romanos.

Un poco de historia

Cayo Julio César Augusto, conocido como César Augusto y más habitualmente como Augusto, fue el primer emperador del Imperio romano. Gobernó entre 27 a. C. al 14 d. C. año de su muerte, convirtiéndose así en el emperador romano con el reinado más prolongado de la Historia. Tras su muerte en el año 14 d.C., el Senado lo divinizó siendo posteriormente adorado por el pueblo romano.

Convertido en el dueño de Roma, Augusto decidió terminar la conquista de Hispania. En el año 26 a.C. emprendió una dura campaña en el norte peninsular. Pacificar por fin Hispania, acabar lo que nadie había podido terminar antes durante centurias, aparecía como un objetivo de largo alcance político. La empresa entrañaba, además, un prometedor futuro económico con la explotación de las riquezas auríferas de los astures y de las minas de hierro cántabras en beneficio de la economía imperial, y estas jugosas expectativas alimentaban las ambiciones romanas.

La resonancia de estas guerras sobrepasó a la de gran parte de las emprendidas por el Estado romano a lo largo de su historia. La razón de ello no hay que buscarla en el ámbito estrictamente militar, sino en el alcance político que se le concedió a la conquista del Norte peninsular, única operación dirigida personalmente por el emperador César Augusto

Tras pasar por la Galia, Augusto marchó hacia Tarraco (Tarragona). Allí asumiría los consulados de los dos años siguientes, 26 y 25 a.C., mientras emprendía el final de la conquista peninsular con la conquista de los Astures trasmontanos.

En el año 19 a. C, finalizada la conquista de cántabros y astures, todo el espacio del norte de la cordillera Cantábrica entró bajo el control romano. Los conquistadores elegirán el castro de La Campa Torres, el oppidum Noega de las fuentes textuales, para levantar un gran monumento conmemorativo, quizá un faro, dedicado al emperador Augusto. Este monumento constituye uno de los testimonios más importantes de la llegada de Roma a los finisterres atlánticos hispanos, con un valor simbólico indiscutible.
 
Fuente:


jueves, 14 de agosto de 2014

HERÁLDICA DE LAS ANTIGUAS PROVINCIAS ESPAÑOLAS DE ÁFRICA (I): PROVINCIA DE FERNANDO POO.

 
 
Escudo Heráldico de la Provincia Española
de Fernando Poo (1959-1968), en la
 actual Guinea Ecuatorial.


martes, 12 de agosto de 2014

SOBRE LA ADMINISTRACIÓN Y LA SOBERANÍA DEL PEÑÓN DE GIBRALTAR (PARTE III).

 
 
En Tiempos de Historia, en el día de hoy, continuamos con la tercera entrada sobre la soberanía española de algunos enclaves territoriales de los que se tiene poco conocimiento por parte de la población, por falta de difusión por parte del Estado y los medios de comunicación o por la emisión de información errónea (en una parte o en su totalidad).
 

Fotografía aérea del Peñón de Gibraltar.
En concreto, en la entrada del día de hoy, nos centraremos en el caso del Peñón de Gibraltar, cuya situación jurídica poco tiene que ver con lo que se intenta presentar por parte de las autoridades británicas y conviene que la población española sea consciente del marco legal que delimita la curiosa existencia del Peñón de Gibraltar, que nada tiene que ver con la realidad de un territorio soberano. Dicen que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad.

En el marco del Tratado de Utrecht del año 1713 España cedió a Gran Bretaña (cito textualmente algunos fragmentos del texto de dicho tratado): "la plena y entera propiedad de la ciudad y castillo de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen, dando la dicha propiedad absolutamente para que la tenga y goce con entero derecho y para siempre, sin excepción ni impedimento alguno". Por otro lado, se establece que si la corona inglesa desease abandonar Gibraltar, la propiedad de dicho territorio debería ser ofrecida en primer término a España: "Si en algún tiempo a la Corona de la Gran Bretaña le pareciere conveniente dar, vender, enajenar de cualquier modo la propiedad de la dicha Ciudad de Gibraltar, se ha convenido y concordado por este Tratado que se dará a la Corona de España la primera acción antes que a otros para redimirla".
 
Si lo dicho hasta aquí es en extremo clarividente el Tratado expresa además "que la dicha propiedad se ceda a la Gran Bretaña sin jurisdicción alguna territorial y sin comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra". En este sentido, siguiendo lo apuntado por el citado tratado, puede entenderse Gibraltar como una extensa parcela de terreno propiedad de Gran Bretaña, de la que no se cedió su soberanía (recuérdese la referencia: sin jurisdicción alguna territorial). Por otro lado, esto justifica que dicha posesión no tenga derecho alguno al dominio de las aguas circundantes que pertenecen a España, como Estado Soberano. Por ende, que el paso terrestre existente entre España y Gibraltar esté abierto, con el visto bueno de las autoridades españolas, se debe a un gesto voluntario de España, así como el hecho de que se permita que Gibraltar se comunique por mar, pese a no tener soberanía sobre las aguas.
Cualquier intento de presentar a Gibraltar como un territorio autónomo o estado soberano es un error que sólo ha interesado difundir históricamente a Gran Bretaña y al gobierno delegado del Peñón que sueña con ser un pequeño país, que no tiene ningún fundamento legal de origen que lo sustente (como hemos analizado), ni mucho menos histórico. Gibraltar ha sido y es una mera propiedad de la Corona Inglesa en territorio soberano español, que conforme al tratado de Utrecht podrá ser reintegrada a la Corona de España en el momento en que Gran Bretaña desee deshacerse de él.

Véanse las entradas anteriores:
Parte 1
http://www.tiemposdehistoria.com/2014/07/sobre-las-plazas-de-soberania-espanola.HTML

Parte 2
http://www.tiemposdehistoria.com/2014/08/sobre-la-administracion-y-la-soberania.HTML