jueves, 20 de noviembre de 2014

FALLECIMIENTO DE DOÑA CAYETANA, DUQUESA DE ALBA.

 
 
Desde Tiempos de Historia, nos hacemos eco del fallecimiento a los 88 años de edad, en el día de hoy, de la Duquesa de Alba, la Excma. Sra. Dña. María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva o como a ella misma le gustaba llamarse y así firmaba, simplemente, Cayetana Alba.
 
 

Grande de España y una gran mecenas de la Cultura, que se caracterizó a lo largo de toda su vida por ser fiel a sí misma, saliendo, muchas veces, de la forma de ser y actuar de la antigua nobleza española. Como ella misma decía era la más Moderna.
 
Mujer de trato cercano y sencillo, redactó su propio epitafio que reza: Aquí yace Cayetana, que vivió como sintió. El resumen de su vida y de su propia historia.
 
Desde Tiempos de Historia enviamos el más sentido pésame a su familia y seres queridos.
 
Que Dios la tenga en su Eterna Gloria.
 
Descanse en Paz.


sábado, 8 de noviembre de 2014

PRIMERA EMISIÓN DE SELLOS DE DON FELIPE VI. REY DE ESPAÑA

 
 
La proclamación de Don Felipe VI. Rey de España es recogida en la filatelia con la emisión de una hoja bloque que reproduce los retratos oficiales de S.M. el Rey don Felipe VI y de SS.MM. los Reyes don Felipe VI y doña Letizia. Como fondo de la composición destacan los colores de la bandera de España y el escudo de armas del Rey.
 
Fuente: (Yolanda Estefanía) CORREOS DE ESPAÑA. Emisión de Sellos. Felipe VI. Rey de España.

viernes, 31 de octubre de 2014

INDUMENTARIA Y LAZARISMO: LA TEBA


 
El Dr. de Montells
(retratado recientemente por D. Fernando Alcázar)
 
En la entrada del día de hoy en Tiempos de Historia transmitimos un nuevo artículo de nuestro amigo el Dr. D. José María de Montells y Galán, en el convencimiento de que será de interés para nuestros lectores:
 
``Tengo escrito algunas cosas sobre indumentaria, no solo porque me lo han pedido algunos amigos que saben de mi debilidad por la historia del traje, sino también porque es tema que me preocupa. La falta de modales, la falta de respeto a los demás, empieza por el descuido en el atuendo y termina en el nudismo tribal. Así que no es extraño que me ocupe ahora de una prenda de vestir muy vinculada, a lo que parece, con el lazarismo.
Una de nuestras primeras escopetas, fue, sin duda, don Carlos Mitjans y Fitz-James Stuart, XXI Conde de Teba y XV Conde de Baños, Grande de España, nacido en Segovia en 1907 y fallecido en Madrid en 1997, hijo de don Juan Manuel Mitjans y Manzanedo, II Duque de Santoña y de doña Sol Fitz-James Stuart y Falcó, Condesa de Teba. Caballero de Justicia del Hospital de los Pobres Leprosos (1) , Hermano de la Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso, de Sevilla y Medalla de Oro al Mérito Deportivo. Desde la infancia destacó por su afición a todos los deportes al aire libre, practicando el tenis, el golf o la vela con mucho acierto. Cazador extraordinario, fue uno de los grandes tiradores de España, logrando siete campeonatos nacionales, un campeonato del mundo y otro europeo. Pues bien, el conde de Teba, un lazarista de pro, aparece asociado al nacimiento de una prenda de vestir genuinamente española. Me refiero a la teba, tan cotidiana en nuestra vida actual.

 
El Conde de Teba
El Conde de Teba
 
De todos es sabido que la teba es una prenda similar a la americana, pero con un aire más cómodo y sport. Sus características principales, y que la distinguen de una chaqueta de hechura más habitual, son la solapa enteriza, el puño camisero y su confección en punto de lana, aunque últimamente también se ha comenzado a fabricar en paño. Tradicionalmente vinculada al mundo de la caza, tuvo su origen en una chaqueta que el conde de Teba regaló a don Alfonso XIII, en el transcurso de una cacería de perdices. Es lugar común que el acontecimiento se cuente al revés, señalando que fue el rey quien regalase al joven cazador una chaqueta ligera de lana inglesa para que se protegiera del frío mientras cazaba.
 
S.M. el Rey D. Alfonso XIII
 
Que nuestra Familia Real ha sido aficionada a la cinegética desde los Austrias no es ningún secreto. El propio don Juan Carlos ha tenido dificultades recientes debido a su apego a este deporte. En tiempos de don Alfonso XIII, una cacería regia se preparaba con meses de antelación. El Rey asistió, entre los días 3 y 7 de septiembre de 1912 a una cacería de rebecos en los Picos de Europa, en la zona de Áliva, cuyo desarrollo y circunstancias fueron recogidos en una película por la Filmoteca Española. Sus imágenes son un testimonio de la época, un documento histórico y etnográfico de gran valor que permiten vislumbrar, los políticos y los militares que acompañaron al monarca y las obras que se hicieron antes del acontecimiento. Así, la Real Compañía Asturiana de Minas construyó a los pies de Peña Vieja el actualmente llamado Chalet Real para el alojamiento de Su Majestad y el de sus invitados. Ahora es un hotel. El Ejército instaló en los alrededores ocho tiendas de campaña para albergar a los oficiales de telégrafos, Guardia Civil y el personal de servicio real. El Marqués de Viana, Montero Mayor, y el de Villaviciosa llegaron cuatro días antes y prepararon los últimos detalles en el campamento de Áliva.
Don Alfonso XIII llegó en automóvil hasta Camaleño y desde allí a caballo por Mogrovejo y La Calvera, hasta Áliva. Entre sus invitados estaban el infante Carlos de Borbón y los príncipes Raniero de Borbón y Don Felipe; los marqueses de Viana, Villaviciosa y Hoyos; los duques de Medinacelli; los condes de San Martín de Hoyos y de Maceda; el doctor Alabern, Mr. Hausser, don Luis Bustamante y don Juan Antonio Quijano.
El día 4, el Rey entró en chalet de Áliva a las seis de la tarde. Tras merendar con los demás cazadores, recorrió los alrededores. Se retiró a descansar a las once de la noche
El día de la cacería amaneció con muy buen tiempo. El Rey se levantó a las siete y una hora más tarde los cazadores subieron por los arenales del Canal del Vidrio para instalarse en sus puestos. En seguida se dio la señal a los ojeadores y monteros, apostados desde la madrugada, y comenzó la cacería.
Fueron abatidos gran cantidad de rebecos en medio de la expectación de la gente, que tenía prohibido acercarse a menos de un kilómetro al campamento.
Finalizadas las jornadas, la comitiva real descendió por Espinama y Las Ilces, mostrando su satisfacción por la visita.
En este ambiente transcurrieron las monterías del conde de Teba desde la adolescencia. No estuvo en Áliva, porque era demasiado joven, pero acompañó al Rey, desde los diecisiete o dieciocho años.
Lo cierto es que la teba hizo fortuna sin que Teba se llevase nada de los supuestos beneficios. Tampoco tenía otro interés por la sastrería de caballeros que estar al día en la moda. Cosa distinta ocurría con su esposa mexicana (con la que contrajo matrimonio en París en 1935, apadrinados por el propio Alfonso XIII, representado en la ceremonia por el Duque de Alba), doña Elena Verea Corcuera, que además de rica por familia fue musa del modisto Balenciaga.
Sabemos que don Carlos Mitjans y Fitz-James Stuart, ya famoso por su elegancia, acudió a una modista de Zarauz, para que le hiciese una chaqueta adecuada para competir en el Tiro de Pichón de Igueldo.
Mitjans, quedó impresionado por la comodidad y versatilidad de la prenda, de manera que encargó que le hicieran varias, eso sí, añadiéndole tres bolsillos más para que resultara más práctica. Luego, al ponderársela mucho el monarca, el conde le regaló la suya, que el soberano inmediatamente se puso.
Así nació, con la complicidad involuntaria de don Alfonso XIII, una nueva prenda de vestir, que fue bautizada con el nombre del cazador que la popularizó: Teba.
Muy posteriormente una empresa catalana le pidió permiso al conde para confeccionarla y comercializarla con ese nombre. De esta forma la teba se distribuyó internacionalmente y se extendió su uso, hasta constituir hoy una chaqueta de sport adaptada a la ciudad, que por otro lado, va desbancado los trajes de tweed, ásperos y resistentes, de las cacerías británicas.
Como es natural, se puede utilizar con corbata. Los colores más habituales son el verde y el azul, aunque también se ha confeccionado en camel, gris marengo, y en azul azafata o rojo para las damas.
El hecho no pasa de ser una anécdota simpática, pero lejos estaba yo de sospechar que un hermano de manto como el conde de Teba, estuviera involucrado tan directamente en la creación de un nuevo atavío que primero, se destinó a la práctica deportiva y ahora, al cabo del tiempo, constituye una prenda casi imprescindible de uso urbano´´.

(1)En los Archivos de la Orden, figura como ingresado en fecha desconocida, por lo cual, lo más factible es que lo hiciera antes del comienzo de la guerra civil.

lunes, 20 de octubre de 2014

INVESTIDURA DEL GRAN PRIORATO DE PORTUGAL DE LA ORDEN DE SAN LÁZARO DE JERUSALÉN.

 
 
El Dr. de Montells
(retratado recientemente por D. Fernando Alcázar)
 
En la entrada del día de hoy en Tiempos de Historia transmitimos el artículo que tan amablemente nos ha enviado nuestro amigo el Dr. D. José María de Montells y Galán, en el convencimiento de que será de interés para nuestros lectores:
 

``De buena gana hubiera asistido, pero una medicación muy estricta que me deja baldado, me lo ha impedido. Lo siento de veras. Me unen al país vecino, fuertes lazos de amistad y afecto sincero, que siempre me hacen tenerlo cerca del corazón. Esta vez no he estado, pero como si lo hubiera hecho. No me faltan amigos que me cuentan el desarrollo de este acontecimiento.
 
 
Estandarte del Gran Priorato de Portugal
 
Así que, según me dicen, para conmemorar debidamente el 750 aniversario del establecimiento del Hospital de la Cruz Verde en Portugal, los pasados días 4 y 5 de octubre tuvo lugar en Guimaraes, cuna de la nacionalidad portuguesa, una investidura del Gran Priorato de Portugal de mi querida Orden de San Lázaro, a la que asistieron 12 delegaciones internacionales, el Gran Comendador, el Gran Canciller y el Gran Maestre, marqués de Almazán acompañados, entre otros, del Prior de España, marqués de Armunia, la Fiscal, doña Rosa Rodrigo y otros caballeros y damas que quisieron acompañar a nuestros hermanos portugueses en fecha tan señalada. El día 4, los miembros de la orden fueron recibidos por el concejal de Cultura del Ayuntamiento de la ciudad, para más tarde, visitar la sede de la Orden en el Marco de Canavezes y almorzar en la propiedad del Inquisidor del Gran Priorato lusitano, don Luis Lancaster, Vizconde de Garcez. Por la tarde, se realizó una visita guiada a la ciudad de Guimaraes.
 
 
El Ilmo. Marqués de Almazán, Gran Maestre de
la Orden, en un momento de la Ceremonia.
 
Al día siguiente, la investidura celebrada en la Pousada de Santa Marinha, entre cánticos gregorianos, estuvo marcada por la gran religiosidad y el profundo recogimiento de los postulantes que se comprometieron, mediante su juramento, a consagrar su vida a los objetivos de la Orden, significadamente al apoyo social de los más necesitados y al servicio de la verdad y los ideales caballerescos.
 
La cena de gala reunió a más de ciento cincuenta personas, que aplaudieron la concesión de la Medalla de Honor del Gran Priorato de Portugal al Gran Maestre, marqués de Almazán que cerró el acto, recordando en su discurso, la responsabilidad que se asume al integrarse en la corporación. Un baile de gala fue el colofón de una fiesta inolvidable.

Debo añadir de mi cosecha, que el Gran Priorato de Portugal goza de una excelente salud y que desarrolla una gran labor caritativa y humanitaria, fruto de la perseverancia y dedicación de su Consejo de Gobierno.´´




domingo, 12 de octubre de 2014

EL EMBLEMA DE MACIAS EL SANGUINARIO:

 
El Dr. de Montells.
 
En la entrada del día de hoy en Tiempos de Historia transmitimos el artículo que tan amablemente nos ha enviado nuestro amigo el Dr. D. José María de Montells y Galán, en el convencimiento de que pueda ser de interés para nuestros lectores:
 
``Era yo un pipiolo muy barbado, eso sí, pero pipiolo al fin y al cabo, cuando por esas cosas de la vida, me vi embarcado en la redacción de una Constitución para Guinea Ecuatorial. Sería el año 74 y trabajaba en el gabinete de Adolfo Suárez en la Secretaría General del Movimiento. Por aquellas calendas, mi inolvidable compañero y sin embargo amigo, Ernesto Baschwitz, me presento a un ramillete de empresarios españoles, con intereses en Fernando Poo y un grupo de exilados guineanos que habían sido expulsados de aquella antigua provincia española por la cruel dictadura de Francisco Macías Nguema y que deseaban volver a su país, para iniciar una nueva andadura política, con un cambio sustancial en la situación. Entre los exilados, un antiguo jefe de la policía de Macías, educado en Corea del Norte que, sinceramente, no me pareció el líder que podía sustituir al dictador. Un tipo inquietante, mal encarado y algo brutal en sus decires. Que conste que yo siempre me había interesado por Guinea y ya de jovencito quise apuntarme a un campamento de verano que propiciaba el antiguo Frente de Juventudes en Santa Isabel, hoy Malabo (en honor del rey bubi de la isla) y al que no asistí porque mis padres pusieron el grito en cielo. Y eso que por aquellas fechas no había ébola ni nada parecido. Por no presumir de entendido, he de decir que escribí una Constitución federal muy influida por la de la Confederación helvética que fue mi fuente de inspiración. Contemplaba una representación parlamentaria por etnias, fangs, bubis y ndowes y otras más minoritarias. Se recogía además un nuevo escudo y una nueva bandera. Mi propuesta no parece que gustase a los futuros usuarios y no supe más de aquella conspiración tan decimonónica. Ya no recuerdo su diseño y lo siento.
 
Escudo de Guinea (1973-1979)
Escudo de Guinea (1973-1979)
 
Lo cierto es que mi primera preocupación fue sustituir el emblema del dictador por otro más presentable. Piénsese que el régimen de Macías se caracterizó por el abandono de todas las funciones gubernamentales. Debido a la rapacidad, la tosquedad y el abandono, la infraestructura del país que era modélica en tiempos de la administración española –eléctrica, de suministro de agua, carreteras, transportes y salud– se arruinó totalmente.
 
GUINEA ECUATORIAL 100 EKUELE 1975
 
La religión católica fue suprimida y perseguida. La economía ecuatoguineana se hundió y los ciudadanos más cualificados y los extranjeros dejaron el país. Las escuelas fueron cerradas en 1975 y el culto católico prohibido en junio de 1978. Nguema puso en práctica una campaña de africanización toponímica, imitando superficialmente el movimiento socio-cultural de la negritud, reemplazando los nombres coloniales con nombres pretendidamente nativos: la capital Santa Isabel se convirtió en Malabo, la isla de Fernando Poo fue rebautizada como Masie Nguema Biyogo en memoria del propio dictador, y Annobón se convirtió en Pagalu. Como parte del mismo proceso se ordenó a toda la población que cambiara sus nombres europeos por nombres africanos. El propio nombre de Macías se transformó en el largo apelativo de Masie Nguema Biyogo Ñegue Ndong.
 
Guinea (Monedas)

La huella del dictador también se extendió a los emblemas de la República y toda su heráldica fue sustituida por la señal propia de Macías y su partido, el Partido Único Nacional de Trabajadores, el gallo que en la cultura fang, representa la valentía, el coraje, la esperanza en un nuevo amanecer. Conservo yo, entre las gorras militares de mi colección, una gorra que perteneció al propio Macías y que devolvió al sastre de Madrid (Sepúlveda) por no llevar los botones de oro, en cuyo frontal figura el escudo que Macías impuso como propio de la República y que es el mismo que aparece en las placas y medallas de la Orden de la Independencia, esto es:

Un escudo terciado en palo de sinople, plata y gules y mantelado de azur. Como soporte, un gallo de oro, barbelado, picado y crestado de gules, sobre dos lanzas indígenas puestas en sotuer.
 
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No parece que el gallo tuviese una forma estable, ya que también se dibujó en su posición más natural, o sea de perfil, en otras ocasiones cantante y en otras, atrevido. De ahí, de esta confusión y de sus sangrientos significados, que yo quisiera dotar a Guinea de armas nuevas que no prosperaron y de las que ni me acuerdo´´.